El asesinato de mujeres trans en México: la lucha por la tipificación del transfeminicidio
Por: Samuel Jair Martínez Cruz, investigador de Letra S (México), organización integrante de la Red Sin Violencia LGBTIQ+. 

De acuerdo con el informe “Las dinámicas de la violencia por prejuicio. Homicidios de personas LGBT+ en México, 2024”, elaborado por la organización civil Letra S. Sida, Cultura y Vida cotidiana A.C., durante este año fueron asesinadas, al menos, 80 personas de la población de la diversidad sexo-genérica en el país. Lamentablemente, esta cifra expone un problema persistente durante los últimos años, por ejemplo, en 2023 fueron asesinadas 66 personas LGBTQ+, de las cuales 43 fueron mujeres trans. Mientras que, de los 87 casos registrados en 2022, al menos, 48 fueron mujeres trans. 

Tal y como lo demuestra el trabajo de la Red Sin Violencia LGBTIQ+ en su último informe “Homicidios de personas LGBTIQ+ en América Latina y el Caribe. Persistimos en contar lo que sigue siendo invisibilizado”, en 2024, al menos, 361 personas de la diversidad sexo-genérica fueron asesinadas en 10 países: Colombia, México, Guatemala, Honduras, Ecuador, Perú, República Dominicana, Bolivia, Nicaragua y El Salvador. 

El análisis que se presenta en estos trabajos sobre los asesinatos de personas LGBTIQ+ destaca dos puntos centrales. Primero, que las mujeres trans representan uno de los principales grupos afectados por la violencia letal, con 113 casos de los 361 registrados. Segundo, que la violencia homicida debe ser entendida como el efecto o bien, como el síntoma de una violencia más profunda, de tipo estructural y sistémica que atenta contra el desarrollo de estas personas en cada ámbito de su vida. 

Desde la investigación y el activismo, Blas Radi y Alejandra Sardá-Chandiramani han señalado que, los transfeminicidios representan tan sólo la expresión más visible de un continuum de violencias que va desde el maltrato al interior de los hogares, los espacios educativos y laborales, hasta la expulsión a la calle, la introducción temprana al trabajo sexual, la exposición a infecciones de transmisión sexual, la violencia policial y los discursos de criminalización, patologización y/o invalidación que buscan negar el reconocimiento legal y social de las personas trans. 

Conoce nuestro boletín informativo sobre Homicidios de hombres Trans y personas Transmasculinas en América latina y el Caribe. 

Los discursos de odio y la incitación a la violencia 

Retomando los puntos anteriores, invito a nuestra comunidad lectora a sumarse a la conversación sobre la presunta relación que existe entre los llamados discursos de odio y la violencia letal que viven las personas LGBTIQ+, particularmente, las mujeres trans. Al respecto, el informe de la Red Sin Violencia LGBTIQ+ expone varios ejemplos, entre ellos uno significativo: la llegada de Donald Trump a la presidencia, cuyas acciones han estado centradas en desmontar la agenda global de derechos para la población sexo diversa. 

Es contundente la relación que existe entre el discurso que Trump sostiene sobre el género -uno que clama como normativo, binario y natural- y la serie de órdenes ejecutivas y administrativas que se han implementado para frenar y/o contrarrestar la participación de las personas trans en múltiples espacios, instaurando un enfoque que elimina cualquier medida de inclusión LGBTIQ+ tanto nacional como en muchos de sus programas internacionales. 

Sin embargo, este tipo de discursos y medidas no son exclusivos de gobierno norteamericano, en países como Colombia, Honduras, México, Perú, entre otros de la región, la proliferación de discursos y narrativas abiertamente transfóbicas, machistas, que provienen de figuras políticas, religiosas y sociales también se ha vuelto un problema constante. Por ejemplo, en México encontramos la serie de comentarios transfóbicos que el diputado Gabriel Quadri realizó contra la primera legisladora trans, Salma Luévano. 

La académica Judith Butler en su obra “Lenguaje, poder e identidad” ha analizado, con gran elocuencia, los efectos o capacidad hiriente que posee el lenguaje. Lo que significa que, la forma en que las personas somos nombradas constituye algo más que palabras, pues determina los estilos en que podemos ser interpeladas, tratadas o reconocidas por otros. Por lo que, el lenguaje de odio transfóbico hiere no sólo por negar el reconocimiento de las mujeres trans como mujeres, sino por las prácticas de invisibilidad, violencia y/o rechazo que incita a cometer contra estas personas. 

En búsqueda de la justicia para los transfeminicidios 

Pese a los esfuerzos dedicados a esta labor, pareciera que la sociedad, pero, también la justicia se resiste a reconocer a las mujeres trans como víctimas del feminicidio, y, por lo tanto, como sujetas de derechos y dignas de justicia. Esto enmarca los asesinatos de mujeres trans en un contexto de profunda indiferencia, desigualdad y completa impunidad en la mayoría de los casos. Sin embargo, en países como México el trabajo de activistas, víctimas y autoridades comprometidas con los derechos humanos están logrando contrarrestar estas narrativas. 

Casos como los de Paola Buenrostro y Alessa Flores, mujeres trans y trabajadoras sexuales, asesinadas en la Ciudad de México en 2016, han representado un parteaguas en la lucha por la expansión de la justicia. La memoria de estas mujeres se ha convertido en la punta de lanza para un movimiento civil en el que otras mujeres trans, hermanas y compañeras de vida, activistas y defensoras de derechos humanos, figuras políticas, etc., se han unido para exigir el reconocimiento del transfeminicidio como una problemática legítima y urgente para la legislación nacional. 

A partir del año 2024, los gobiernos de las entidades de Nayarit y Ciudad de México tipificaron el Transfeminicidio. Hoy comunidades trans y sexo diversas de todo el país luchan porque esta reforma conocida como “Ley Paola Buenrostro” se tipifique a nivel federal y brinde las garantías necesarias para que todas las personas trans del país encuentren justicia y dignidad aún después de su muerte. 


Asimismo, la familia social de Alessa Flores emprendió una lucha incansable por el acceso a la justicia, exigiendo a la Fiscalía de la Ciudad de México una investigación con debida diligencia y el reconocimiento del derecho a la verdad. Desde 2024, impulsan el Plan Alessa Flores para la prevención de los transfeminicidios, una iniciativa que busca que las autoridades implementen acciones afirmativas como medidas de reparación y garantías de no repetición ante un hecho tan cruel. Este plan parte de una convicción clara: todo transfeminicidio puede prevenirse.

Letra S. Sida, Cultura y Vida Cotidiana, A.C., junto con el resto de las integrantes de la Red Sin Violencia LGBTIQ+ y la Red de Juventudes Trans se suman a un llamado urgente, el de comenzar a llamar a los problemas por su nombre, porque lo que no se nombra no existe. Se nos convoca a colaborar para que la figura del transfeminicidio se incluya en el vocabulario de nuestras autoridades, en el pensamiento de nuestras sociedades, y a denunciar la crisis de justicia y dignidad que viven las personas trans asesinadas en nuestras naciones. 

¡Firma la petición para la prevención y atención de feminicidios en México, promovido por compañeres en México!